El rabel nació como acompañante de viaje para los transeúntes que llevaban sus ovejas por los caminos que llevan a los campos de Castilla, y el rabel constituía un instrumento de diversión y entretenimiento.
Hoy es un elemento destacado del folkloré cántabro, y sobretodo en nuestro territorio, en Polaciones, la tradición sigue unida a la artesanía.
El rabel es pues un instrumento musical en el que las maderas utilizadas para su elaboración son la del cerezo, nogal, roble, haya o fresno y normalmente sus cuerdas son finos hilos que sacan de la cola del caballo.